¿Verdadero o falso? Mitos sobre la hidratación

El agua es uno de los tesoros más preciados del organismo, y la piel es nuestra reserva natural más importante. Agua significa suavidad, elasticidad, turgencia, luminosidad, confort, aspecto liso; también protección y defensa frente a variaciones hostiles de nuestro entorno. Pero múltiples factores pueden alterar este equilibrio. Los efectos no se hacen esperar: la piel se apaga, pierde su luminosidad y confort, las arrugas de deshidratación se instalan en pómulos y contorno de ojos... Desde la escuela de la piel de La Roche-Posay nos ayudan a desmitificar algunas de las creencias populares sobre la hidratación. ¿Realidad o mito? ¡Descúbrelo!

Sólo necesitan hidratantes las pieles secas o con tendencia a seca: FALSO

Es un mito muy extendido pensar que las pieles grasas ya están protegidas suficientemente y que una crema hidratante solo contribuye a aportar más grasa a la piel. Todos los tipos de piel se deshidratan, es decir, pierden la capacidad de retener agua en la capa córnea. En la piel seca, además, hay un déficit o una pérdida mayor de elementos grasos, lo que contribuye a aumentar el desecamiento y los síntomas. Por tanto, es muy importante adaptar el tratamiento hidratante, con cremas enriquecidas en elementos nutritivos y texturas envolventes para las pieles secas, y cremas muy fluidas, con elementos matificantes para las pieles mixtas o grasas.

Los niveles de hidratación apenas se ven afectados según pasan los años: FALSO

Agua es igual a juventud. El primer problema del envejecimiento es la deshidratación, por lo que, cuanto más hidratada esté la piel, más tardarán las arrugas en aparecer. Una buena hidratante aplicada diariamente es el mejor secreto para mantener la piel joven más tiempo.

A partir de los 30 – 40 años hay que cambiar la hidratante por una crema nutritiva o antiarrugas: FALSO

Las necesidades de la piel van cambiando en función de su edad y los factores internos o externos, pero el agua es esencial, la hidratación hay que mantenerla siempre, e ir añadiendo progresivamente otros tratamientos, en función de las nuevas necesidades.

Una correcta hidratación aumenta la eficacia de los tratamientos específicos: VERDADERO

Cuanto más hidratada esté la piel, mayor va a ser la eficacia de los productos específicos. Las formulas pueden variar, en función de los gustos: una hidratante por el día y un producto específico por la noche; o primero un sérum hidratante y, a continuación un producto específico... los efectos sobre la piel no se harán esperar.

Imagen: Shutterstock

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