Piel en alerta roja

El muy ansiado verano ya está cerca… y con él, la piel en alerta roja debido a la exposición a la radiación solar. Hoy nos centramos en las patologías más frecuentes de la piel expuesta al sol, como son las alergias, las dermatitis, las fotodermatosis y la fotosensibilización.

Piel en alerta roja

La radiación solar sin una protección adecuada tiene muchas consecuencias sobre la piel. Además de la aceleración de los signos de envejecimiento, las quemaduras, la aparición de manchas o el cáncer de piel, la exposición desprotegida al sol puede causar patologías dermatológicas muy diferentes, como las alergias, dermatitis, fotodermatosis y fotosensibilización de la piel.

Más riesgos

Además, la toma de ciertos medicamentos (como anticonceptivos orales, antidepresivos, benzodiacepinas, antihistamínicos o antiséptivos, entre otros) o la aplicación de determinados cosméticos o perfumes pueden causar, sumadas a la exposición al sol, reacciones adversas como hipersensibilidades o inflamaciones. Inmaculada Canterla, experta de la SEMAL y Directora del centro Cosmeceutical Center, nos lo explica: “ciertos medicamentos y cosméticos contienen agentes fotoreactivos capaces de inducir reacciones de fototoxicidad si se toma el sol mientras se consumen.

Prevención y protección

El primer paso para proteger la piel, cuidarla y prevenir la aparición de enfermedades dérmicas es, sin duda, la elección de un protector solar correcto, adecuado a las necesidades y a las características de cada piel. Aunque el uso del filtro solar debería ser diario, los 365 días del año, con la llegada del buen tiempo se convierte en un tratamiento absolutamente imprescindible. Sin embargo, muchas veces no utilizamos el correcto. Inmaculada Canterla nos da las claves para elegir un buen filtro solar:

  • Debe ser de amplio espectro (que proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB)
  • Según Canterla, es preferible escoger filtros físicos, que hacen rebotar la radiación solar, en lugar de filtros químicos e inorgánicos, que son absorbidos por la piel. Los más comunes son el dióxido de titanio y de zinc.
  • Evitar los protectores que contengan PABA en su composición, un ácido que puede causar daño celular y que se ha relacionado con la mayor incidencia de alergias.
  • Es importante que sea fotoestable (que su composición se mantenga estable ante el calor y la luz).
  • Ojo con los protectores secundarios, otros cosméticos que incorporan protección solar pero cuyo cometido no es proteger la piel (como por ejemplo, las cremas hidratantes con SPF 15). No protegen lo suficiente.

 

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