Nutrición durante el embarazo: mitos y verdades

El embarazo es una de las épocas más importantes para la mujer, y un proceso largo que implica una gran responsabilidad, ya que de la salud y los hábitos de la futura mamá dependerá en gran parte que el bebé nazca sano y fuerte. Aunque no es cierto que haya que comer por dos, como se decía antiguamente, sí hay que cuidarse por dos, y la alimentación es una cuestión de vital importancia durante el embarazo. Isabel Santillán, directora médica de Clínicas Eva, nos da una serie de claves sobre la alimentación durante el embarazo.

  • Antojos: no son caprichos de la gestante, existen, y se deben a varios factores. Entre ellos, a la modificación de los niveles hormonales, de neurotransmisores y de endorfinas que influyen en el apetito. Entre estos factores destaca el lactógeno placentario, una hormona que se produce solo durante el embarazo y que modifica el metabolismo de la mujer para aportar los nutrientes necesarios al bebé.
  • Náuseas y vómitos: afectan al 70-85% de las mujeres durante el primer trimestre del embarazo, y en la mayoría de los casos se pueden paliar con comidas frecuentes y ligeras, ricas en proteínas e hidratos de carbono pero bajas en grasas. Lo más importante es asegurar una adecuada hidratación.
  • Carne: sí o no, y cómo. Para el correcto desarrollo del bebé es fundamental el adecuado aporte de proteínas, vitaminas y oligoelementos. Durante el embarazo los requerimientos protéicos aumentan un 12%, y la principal fuente de proteínas es la carne y el pescado. Por eso, la carne es fundamental en la alimentación de la embarazada: posee los 20 aminoácidos esenciales, hierro y vitamina B12, una combinación muy difícil de encontrar en otros alimentos, por lo que no se debería sustituir. Sin embargo, hay parásitos como el toxoplasma y la listeria que se adquieren por el consumo de carne cruda, y que pueden producir graves malformaciones en el feto. Por eso se recomienda que toda la carne este bien cocinada.
  • Pescado azul: sí, pero intentando evitar los que más metales pesados y contaminantes pueden contener, especialmente los grandes túnidos (el atún). Debido a la contaminación de los mares, los peces cada vez contienen más metales pesados como el mercurio, especialmente el pescado azul, ya que estos metales se acumulan en la grasa (y el pescado azul tiene mucha más que el blanco). Sin embargo, el pescado azul tiene propiedades muy positivas, como un alto contenido en omega 3 y muchos ácidos grasos esenciales. La doctora recomienda la ingesta moderada de pescado azul de pequeño tamaño (como los boquerones), para conseguir los efectos positivos sin alcanzar límites tóxicos de mercurio que podrían afectar al feto.
  • Pescado crudo: si ha sido congelado previamente durante un mínimo de 48 horas a -20 grados, se puede tomar. Congelar el pescado es recomendable, también, para eliminar el riesgo de contraer la enfermedad del Anisakis, un parásito que se destruye por congelación.
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