Cirugía con cabeza

Cualquier intervención quirúrgica requiere una gran responsabilidad, tanto por parte del médico como del paciente, que debe estar perfectamente informado de cómo se va a llevar a cabo, qué riesgos entraña y qué resultados puede esperar. Incluso (aunque muchas veces se pase por alto) aquéllas en las que se interviene a pacientes sanos que sólo buscan mejorar su aspecto, como sería el caso de la cirugía plástica y estética, tantas veces frivolizadas tanto por su objetivo (mejorar la imagen) como en sus procedimientos y técnicas, que se anuncian con la misma ligereza que si fueran un producto de limpieza.

Una intervención estética no deja de ser una operación, con los mismos riesgos que una de cualquier otro tipo: anestesias, posibles reacciones adversas, ingreso hospitalario, pre y post operatorio... Por eso resulta absolutamente imprescindible buscar, ante todo, la excelencia y la seguridad. Cuando hablamos de salud no existen las ofertas, y es importantísimo elegir un equipo médico y un centro que nos ofrezcan todas las garantías de seguridad en medios, quirófano, etc. para no correr ningún riesgo extra.

El doctor Ángel Juárez Cordero, Jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Estética del Hospital de la Zarzuela, nos dicta las pautas para hacerlo con cabeza:

1.       Elegir al profesional adecuado, con una formación vía MIR acreditada (la residencia en esta especialidad dura cinco años), que sea miembro de la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética), sin dejarse influir por la publicidad engañosa.

2.       El diálogo médico-paciente es fundamental para un buen entendimiento. El cirujano debe explicar detalladamente cada procedimiento para que no quede ninguna duda, así como aclarar todas las preguntas y las expectativas del paciente sobre el posible resultado de la intervención, e informar de las posibles complicaciones.

3.       El consentimiento informado: es un documento en el que el profesional explica todo el procedimiento y sus riesgos al detalle, así como aquello a lo que el cirujano o la clínica se compromete por escrito. En él deben aparecer todos los datos, especialmente el objetivo a conseguir, y es fundamental que el paciente lo entienda perfectamente antes de firmarlo.

4.       Clínica homologada: tener la total seguridad de que su intervención se llevará a cabo en una clínica con todas las garantías, y a la que pueda solicitar si lo desea información sobre el cirujano que le va a operar y su trayectoria.

5.       En el preoperatorio es importantísimo, sea cual sea la intervención a la que nos vamos a someter, realizar una rigurosa historia clínica que incluya análisis, electrocardiograma, radiografías y todo cuanto sea necesario. No conviene fumar durante al menos quince días antes de la intervención, y hay que evitar tomar medicamentos que puedan favorecer el sangrado, como antiinflamatorios o analgésicos.

6.       En el postoperatorio el paciente debe estar perfectamente controlado, y, si no está ingresado, tener un teléfono de contacto para urgencias operativo las 24 horas. Para que todo salga como es debido, es fundamental seguir al dedillo todas las indicaciones del equipo médico en cuanto a medicación, reposo, esfuerzos, prendas de compresión, curas, etc.

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